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martes, 22 de noviembre de 2011

Pulseras hechas a pulso





¡Oh preciada joya que antaño fuiste labrada!
Hilo de oro que cubre la mano,
joven teñida de nieve.
Brillantes que recogen la luz del arco iris
en tu pálida piel.
¿Quién te llevó a la hermosa joven?
¿Cómo te posaste en su desnuda piel?
Recuerdo del pasado
de un amor prohibido
capricho del destino.
Y ahora que la nieve cubre mi cabello
renacen los recuerdos del amado...
Dulce melancolía.
Una lágrima juguetona en mi mejilla
brilla como el rocío en las flores al amanecer.

(Publicada por Juan Miguel en el blog "Pequeños Poetas")















domingo, 9 de octubre de 2011

Brutalismo





Entre las décadas de 1950 y 1970 se impusieron las obras toscas y desaliñadas que mostraban los materiales y las técnicas constructivas sin delizadezas ni elegancia. Con materiales rústicos, texturas naturales y dominio de las formas volumétricas y monumentales, el brutalismo expresó su desprecio por la pulcritud y los acabados. Los elementos estructurales se hicieron visibles generando una estética muy austera y de apariencia áspera. 

La joyería no quedó exenta de este movimiento, tomando su principal inspiración de la naturaleza: metales sin pulir, gemas cristalizadas y piedras en estado natural.

El "brutalista" fue a contrapelo de la vacuidad del modernismo de post guerra haciendo gala de un lenguaje sólido y auténtico. En francés, "brut" significa "crudo". Primero en arquitectura, y luego en otros ámbitos del diseño, el brutalismo puso en evidencia uno de los mayores conflictos del diseño: funcionalidad versus ornamentación y convencionalismo.  En su momento de auge Dior y Chanel produjeron joyas con este estilo, y hace unos años se lo ve en muchas piezas de Cristian Lacroix y en muchas de Roberto Cavalli.

Estos anillos, así como otras muchas piezas de "à", siguen esta tendencia.
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lunes, 26 de julio de 2010

rompí la hucha y saqué un tesoro







Todos esos céntimos que siempre vamos dejando en ceniceros, jarroncillos o cualquier pieza del menaje que encontremos a nuestro paso cuando nos pesa el bolsillo, los recogí, los llevé al taller y con fuego y martillo los doblegué a ser algo más preciado, les di buena compañía, plata y perlas y los convertí en una joya con el sello de à.
Claro, después del resultado, ahora pido en vez de chapas céntimos arrinconados, y esto como que ya no mola tanto y no lo entiendo, si están tiradas por todos los cacharros de las casas. ¿Se guardaran por esto? el dinero llama al dinero