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sábado, 24 de septiembre de 2011

Cruz de Caravaca


 Por encargo de un murcianico y para su esposa (felicidades, Agnes), hemos hecho esta interpretación libre de la la venerada Cruz de Caravaca.

Es un Lignum Crucis que se venera en Caravaca de la Cruz casi ocho siglos. Vinculada a los Templarios y Santiaguistas, fueron las órdenes religiosas como Franciscanos, Carmelitas y Jesuitas, y los peregrinos de toda índole que acudían al castillo donde se conserva, quienes difundieron el culto a la Cruz de Caravaca por el mundo. Su historia, los milagros hechos por la Cruz, las bulas y dispensas Papales y el Año Santo In Perpetuum han convertido a la Cruz de Caravaca en un referente espiritual y de peregrinación para todo el orbe cristiano.
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viernes, 16 de septiembre de 2011

jueves, 8 de septiembre de 2011

Cruces

















Tienen forma de cruz:
los pájaros que vuelan,
el mástil que se enarbola,
los pendones que ondean,
los pinos que echan ramas,
las sendas que se encuentran,
el fraile que predica,
el barquero que rema,
el niño al ver a la madre
y el pecador que reza
con los brazos tendidos
cual las aves que vuelan.


Jacinto Verdaguer
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domingo, 29 de agosto de 2010

Va de lata



Esta cruz, es una de las piezas que más me ha gustado hacer y también de la que más me costó desprenderme. No se en que país del mundo estará, fui incapaz de descifrar el origen de su compradora, que a pesar del alto precio, debió ver en mí, una mirada de posesión sobre la pieza, pues pagó lo que le pedí e inmediatamente salió con la lata sobre su pecho. No le pude contar cuan especial era la cruz de lata que portaba.
Es de un patrón ya viejo, pero no tanto como la lata, inspirada en los antiguos kills patchwork. ¿Os podéis creer que para hacer esta cruz, destrocé literalmente un montón de bonitas latas antiguas o de colección? La última lata que compré, en el mercadillo de antigüedades de Consell, recuerdo la misma mirada de posesión de la encantadora vendedora cuando me dio el precio e imediatamente la preciada caja, y si me pudo explicar que era de finales del XIX y una clase magistral de la dureza del metal de la época, de echo, fue un desafío el desdoblar los cantos, cortar la caja y aplanar el metal, sin que el esmalte se desprendiera. Seguiré, de vez en cuando haciendo piezas con esta particular técnica, pero me conformaré con utilizar cajas de este siglo.